Los presidentes de China y EE.UU. acordaron impulsar una relación “constructiva de estabilidad estratégica”. Beijing buscó mostrar una nueva relación de fuerzas con Washington y reiteró su postura sobre la “independencia” de Taipéi.
Referentes del arte, la cultura y los medios, de distintos palos y colores, coincidieron en la importancia de la Universidad Pública y señalaron a un gobierno que nos quiere como ellos: maleducados.